Emergencia dejó 22 vehículos incinerados, cinco talleres destruidos y pérdidas que superarían los $500 millones.
A 48 horas del incendio en la Vuelta del Gas se ve con mayor claridad el impacto de los talleres destruidos y vehículos calcinados. Las millonarias pérdidas confirman que el daño más grave fue el de la zona productiva.
El municipio de La Virginia todavía cuenta los estragos del incendio que en la noche del lunes consumió parte del sector conocido como la Vuelta del Gas, un área de talleres y parqueaderos en donde la conflagración se expandió en cuestión de minutos.
Dos días después, el panorama muestra locales destruidos, chatarra en lugar de automotores y una cifra de pérdidas económicas que ronda los 500 millones de pesos.
De acuerdo con los informes oficiales, 22 vehículos resultaron incinerados, entre ellos 18 motocicletas, además de al menos cinco talleres dedicados a la mecánica, soldadura y pintura que quedaron completamente afectados.
El comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de La Virginia, Mario Mejía, explicó que el origen del fuego fue un cortocircuito en el sistema eléctrico de la zona, el cual encontró rápida propagación por la presencia de materiales altamente inflamables: gasolina, pinturas, oxígeno, disolventes y madera.
“El incendio se desató en apenas dos minutos y medio. Lo que lo volvió incontrolable fue la cantidad de materiales combustibles almacenados en los talleres”, explicó Mejía.
La emergencia, que inició hacia las 09:45 de la noche, la controlaron hacia la 01:30 de la mañana, gracias al apoyo de los cuerpos de bomberos de Pereira, Viterbo, Belalcázar y Balboa, además de la intervención de la Cruz Roja, la Policía, la Alcaldía y decenas de civiles que colaboraron en la evacuación de vehículos.
La coordinadora de la Unidad de Gestión del Riesgo de La Virginia, Manuela Moreno Soto, confirmó que, aunque las pérdidas materiales son cuantiosas, no hubo víctimas humanas ni animales.
Las afectaciones
“El balance más difícil es económico. Las estimaciones preliminares hablan de alrededor de 500 millones de pesos en pérdidas, pero esa cifra podría aumentar con el paso de los días”, precisó.
El incendio dejó en ruinas una zona que era clave para la economía local, pues albergaba pequeños negocios familiares que dependían del trabajo en soldadura, mecánica y pintura.
En el lugar, lo que antes eran talleres, hoy es estructuras calcinadas y techos retorcidos, mientras los propietarios intentan rescatar alguna herramienta que pueda reutilizarse.
El capitán Mejía aseguró que, aunque la reacción fue inmediata, la magnitud de la carga combustible hizo inevitable que varios locales quedaran en pérdida total.
“Se salvaron muchos vehículos y talleres, pero los que estaban más cerca del punto de ignición quedaron reducidos a cenizas”, señaló.
A la espera de los informes finales, la Alcaldía anunció que coordinará con la Unidad Departamental de Gestión del Riesgo posibles apoyos para los afectados. Sin embargo, los damnificados enfrentan la incertidumbre de cómo recuperar su fuente de ingresos.
