La sentencia en segunda instancia garantiza que no habrá devolución de los dineros girados para el proyecto hospitalario.
La justicia cerró el capítulo de dudas sobre el futuro del Hospital Regional de Alta Complejidad. El Tribunal Contencioso Administrativo de Risaralda desestimó la acción popular promovida por el Ministerio de Salud y ratificó que los recursos entregados a la Gobernación tuvieron buen manejo.
La decisión despeja el camino de un proyecto que, pese a sus retrasos, se mantiene como la obra más ambiciosa en materia de salud para el Eje Cafetero y el Chocó.
Con ponencia del magistrado Leonardo Rodríguez Arango, la Sala Cuarta de Decisión del Tribunal Administrativo confirmó en segunda instancia la sentencia emitida por el Juzgado Tercero Administrativo de Pereira, que ya había negado las pretensiones de la Nación.
El Ministerio de Salud había sostenido que la baja ejecución presupuestal en el Hospital Regional de Alta Complejidad configuraba un posible detrimento patrimonial y un incumplimiento en el manejo de los recursos públicos.
Sin embargo, el alto despacho descartó ese planteamiento: “no se acreditó conducta dolosa, arbitraria o corrupta por parte del demandado, ni se demostró vulneración al derecho colectivo a la moralidad administrativa”, señala la providencia.
La sentencia precisa que las demoras estuvieron justificadas por la magnitud técnica del proyecto y la necesidad de adelantar estudios especializados antes de continuar con las obras.
Esa circunstancia, según el Tribunal, no puede interpretarse como negligencia o mala fe. Por el contrario, quedó claro que no existió desviación ni uso indebido de los fondos.
Qué dice la gobernación
El gobernador de Risaralda, Juan Diego Patiño Ochoa, celebró la decisión al asegurar que desde el inicio de su mandato priorizó el avance del hospital.
“Este proyecto es bandera de nuestra administración y una necesidad para toda la región. Hoy se ratifica que vamos en el camino correcto”, afirmó.
La providencia, que no admite más recursos, blinda jurídicamente la iniciativa hospitalaria y la proyecta hacia su meta: iniciar operaciones en 2028.
Cuando abra sus puertas, beneficiará a más de cuatro millones de habitantes de Risaralda, Caldas, Quindío y Chocó con servicios de alta complejidad, infraestructura moderna y tecnología de última generación.
