El contralor de Risaralda advirtió que la crisis ya no es sólo del Hospital San Jorge.
La razón es una sola: la asfixia financiera de las EPS intervenidas. Según el supervisor fiscal del departamento, las empresas promotoras de salud sólo giran parte de los recursos actuales y no pagan la deuda acumulada.
El sistema hospitalario público de Risaralda atraviesa uno de sus momentos más críticos. No es una exageración: las deudas acumuladas por parte de las EPS, varias de ellas intervenidas por el Gobierno Nacional, superan los $334 mil millones, según datos de la Asociación de Hospitales.
El golpe no lo recibe sólo el Hospital Universitario San Jorge de Pereira. Ahora el deterioro financiero toca a las puertas de cada centro médico en los municipios risaraldenses.
El contralor departamental, Giovanni Arias, en entrevista con 360 Noticias, confirmó la gravedad de la situación y aseguró que el problema ya es estructural.
“Nosotros hemos hecho ya dos mesas de trabajo con la Comisión de Moralización del departamento, en las cuales se ha identificado que los giros que se están haciendo en este momento son únicamente giros corrientes”, afirmó el contralor.
Es decir, las EPS como Nueva EPS y otras entidades en intervención sólo transfirieren recursos relacionados con la vigencia actual y, aun así, entre un 70 % y un 80 % del valor real de los servicios prestados.
“Para que la gente lo entienda, se está girando sólo una parte de lo que corresponde por los servicios prestados recientemente. Pero, la deuda acumulada, la cartera que viene de años atrás, sigue sin ser reconocida ni pagada”, explicó Arias.
Impacto directo en los ingresos
Esta forma de pago incompleta estaría reduciendo significativamente los ingresos de los hospitales. De acuerdo con la Contraloría, estas instituciones operan con entre un 20 % y un 30 % menos de recursos de lo que deberían recibir. Es decir, afectan directamente su capacidad operativa, compra de insumos, pago de personal médico y atención a los pacientes.
“Los hospitales públicos viven de lo que les giran las EPS. Si las transferencias son parciales o no llegan, simplemente no hay cómo sostener el servicio”, advierte el contralor.
Arias explicó que, en la práctica, esto genera una contracción de ingresos que pone en peligro la sostenibilidad del sistema de salud en Risaralda, especialmente en municipios donde los centros de salud son la única opción de atención médica para miles de personas.
Crisis generalizada
La situación no es exclusiva del Hospital San Jorge, epicentro de las alertas en los últimos años. Arias advirtió que los hospitales municipales también comienzan a registrar signos de colapso financiero, y que esta emergencia ya ha sido advertida en escenarios oficiales.
La Contraloría solicitó medidas urgentes, incluso con llamado al Gobierno Nacional, para que actúe con mayor contundencia frente a las entidades promotoras de salud intervenidas.
“Esto ya no es un tema de administración local. Es una consecuencia directa del incumplimiento financiero de las EPS, y necesita una respuesta estructural desde el nivel central”, subrayó.
