Sigue sin avances y la Fiscalía lo investiga como desaparición forzada, pero hasta el momento no hay avances.
Tres años después de la desaparición del mayor de la Policía Nacional, Julián David Gámez Amaya, el caso sigue sin avances. Sin una versión oficial. Sin respuesta clara a lo que verdaderamente pasó.
La Fiscalía General de la Nación asumió la investigación desde Bogotá, pero la familia insiste en que el oficial nunca cayó al río, como se aseguró inicialmente.
El abogado de la familia habló con 360 Noticias. En medio del diálogo, señaló que la investigación quedó calificada como desaparición forzada. Sin embargo, no hay una sola persona judicializada por estos hechos.
“La Fiscalía reconoció que se trata de una desaparición forzada. Pero, eso implica que debe existir alguien que dio la orden o que encubrió lo ocurrido. Sin embargo, hasta hoy no se ha identificado a esa persona”, afirmó.
Añadió que el expediente se encuentra en un estado complejo. Sin claridad sobre los responsables, y que el proceso podría no resolverse si no hay voluntad institucional para esclarecerlo.
Qué se sabe
La desaparición del mayor Gámez ocurrió el 2 de junio de 2022, en medio de un supuesto operativo policial contra delincuentes que habían secuestrado a un comerciante en el centro de Pereira.
En su momento, las versiones oficiales señalaron que el oficial cayó al río durante la persecución. Pero esa versión, la familia la cuestionó desde el primer momento y contrataron expertos independientes para reconstruir los hechos.
La versión oficial
En junio de 2024, 360 Noticias habló con Magda Jiménez, cuñada del mayor Gámez, quien aseguró que estudios técnicos en 3D y 4D demostraron que el oficial nunca estuvo en el lugar de la supuesta caída.
“La Policía Nacional insiste en que desapareció en el río, pero los análisis son contundentes: Julián David no cayó allí”, dijo en ese entonces. También denunció la supuesta manipulación de los primeros informes presentados por la Policía.
Entre las irregularidades que rodean el caso, también se cuestionó el cambio inesperado del conductor personal del mayor, ocurrido dos días antes de su desaparición, y la rápida salida de ese nuevo conductor al día siguiente con una excusa de enfermedad familiar.
El abogado de la familia advirtió que sin una decisión judicial firme, este podría convertirse en uno de los casos de desaparición forzada sin resolver en la historia del país.
