Autoridades indígenas confirmaron que no fueron 45, sino cerca de 300 hombres armados, los que este martes 8 de abril, hacia las 9:00 de la noche, intentaron irrumpir en el territorio ancestral. Se identificaron como miembros de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), Clan del Golfo.
La guardia indígena retuvo a dos hombres fuertemente armados pertenecientes a las AGC. Piden que se despliegue una misión humanitaria urgente con organizaciones de derechos humanos y entidades estatales.
La tensión en el municipio de Mistrató, Risaralda, se elevó al máximo este martes tras una grave denuncia emitida por el Resguardo Indígena Unificado Embera Chamí del Río San Juan.
El intento de incursión, que se habría dado en un puesto de control de la Guardia Indígena, fue detenido gracias a la acción de las autoridades tradicionales de las 32 veredas que conforman el resguardo.
La guardia impidió que el numeroso grupo armado accediera al territorio, bloqueando su paso y forzando su retirada hacia rutas alternas en dirección a San Antonio del Chamí.
Según el reporte del resguardo, dos hombres armados, vestidos de civil, ingresaron violentamente al puesto de monitoreo de la guardia indígena. Intentaron abrir fuego contra los miembros del control territorial, pero fueron reducidos y capturados por la misma comunidad.
Tras aplicar su protocolo de justicia propia, la Guardia Indígena identificó a los capturados como integrantes del Clan del Golfo. Durante el procedimiento se decomisaron una pistola GMM, un revólver calibre .38, un radio de comunicación y tres teléfonos celulares, que fueron retenidos como evidencia por el resguardo.
En su declaración pública, el Resguardo Embera Chamí hizo un llamado a entidades como la Defensoría del Pueblo, la Cruz Roja, el Ministerio del Interior, la Fiscalía General de la Nación, la Procuraduría, la ONIC, el Consejo Regional Indígena de Risaralda (CRIR), así como a la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, la Alcaldía de Mistrató y la Gobernación de Risaralda, para que activen de manera inmediata una misión humanitaria que permita la entrega de los capturados bajo principios de respeto por los derechos humanos.
“El movimiento indígena implementará una ruta humanitaria para la entrega de los individuos a las entidades competentes, siempre en el marco del respeto a los derechos fundamentales”, señala el comunicado.
Corredor estratégico y altamente disputado
Las autoridades indígenas y organizaciones defensoras de derechos humanos han advertido desde hace años sobre la creciente presión de grupos armados ilegales en la zona de frontera entre Risaralda, Chocó y Antioquia.
Este corredor geográfico ha sido utilizado históricamente para el tráfico de estupefacientes, armas y contrabando, y las AGC habrían intensificado su presencia con el objetivo de consolidar el control territorial en esa región.
La llegada masiva de hombres armados a Mistrató representa uno de los episodios más graves registrados recientemente en Risaralda, donde hasta ahora no se había reportado una incursión de esta magnitud.
