Triste: mamá de Diego Valencia contó cómo fue la última vez que vio a su hijo

In Eje Cafetero, Especiales, Judicial
diciembre 24, 2024

Diego Valencia Camayo sólo quería un balón de regaló de niño Dios. Por eso, el lunes 16 de diciembre se levantó temprano. Se lavó la cara, se cepilló los dientes y luego desayunó. Como a las 8:30 de la mañana, le dijo a su mamá que iría a averiguar a qué hora comenzaban las novenas navideñas.

La tragedia que hoy vive la familia Valencia Camayo comenzó el domingo 15 de diciembre sobre las 3:30 de la tarde, casi sin saberlo. A esa hora, un amiguito de Diego llegó hasta la casa de la humilde familia con un balón, el sueño del niño de 9 años al que un monstruo le arrebató la vida sin ninguna justificación.

Isadora Camayo Blanco, madre del menor, habló con 360 Noticias y entregó detalles que hasta el momento pocos conocen. Hoy la mujer lamenta que su familia no tenga suficientes recursos económicos para haber evitado la terrible tragedia.

“Como a las 3:30 de la tarde vino un amiguito y tenía un balón. Entonces él me pidió permiso, me dijo: ‘mami puedo salir a jugar’”, contó entre lágrimas y aún con el dolor que le produce la ausencia de “su bebé”.

Diego y su amigo jugaron durante dos horas, pero sobre las 5:30 p.m., el dueño de la pelota debía entrar a su casa y fue ahí cuando Diego le dijo a su mamá, una frase que aún le rompe el corazón.

“Yo quiero un balón. Para cuando quiera jugar nadie se lo lleve”. Isadora recuerda cada una de las palabras que en ese momento le dijo al pequeño.

Le explicó que no tenía dinero para regalarle una pelota, pero también le aconsejó que si rezaba las novenas, seguramente el niño Dios le regalaría una.

Diego era un niño feliz, inocente. “El lunes se levantó y dijo que iba a averiguar la hora de la novena para ir a todas hasta el 24 porque él quería un balón”, recordó Isadora con mucho sentimiento.

Cortesía familia

“Yo que iba a saber, que iban a pasar todas esas cosas. Simplemente le dije vaya hijo, pero eso sí, no se demore”. Después de estas palabras, fue la última vez que lo vio.

El relato, de cómo le explicó a Diego que no tenía para darle aquel regalo, es algo que hoy todavía no puede sacar de su mente. “Mañana comienza la novena y si usted es juicioso y le reza al niño Dios, a lo mejor él le regala un balón”, dijo.

UNA BICICLETA
Mientras compartía su relato, a un lado, dentro de la humilde vivienda se veía una bicicleta, la misma que sus padres le habían comprado cuando llegaron a vivir a Caimalito.

La mamá de Diego recordó que la ”bici” tenía los piñones malos y que en varias ocasiones, el niño les había pedido que la repararan, pero por falta de dinero no pudieron hacerlo.

“Tal vez si la hubiéramos organizado, el niño no se hubiese demorado, no le hubiese pasado nada a mi hijo”, comentó Isadora entre lágrimas.

CLAMAN JUSTICIA
Las autoridades trabajan sobre la hipótesis de un hurto. Esa sería el motivo, por el cual asesinaron al niño de 9 años. Pues, el teléfono celular del menor desapareció y supuestamente, ya lo estarían utilizando, pero con otra sincard.

“Él no merecía morir de esta manera, así sea robo, lo que sea, pero tenía derechos, pido justicia y que su muerte no quede en impunidad”, comentó la mujer.

El día que Diego desapareció, sobre las 10:00 de la mañana, la mujer, preocupada, lo llamó a su teléfono y él contestó. “Me dijo: mami, yo estoy yendo con un amigo para el campo”.

Cortesía Policía: Imagen del presunto responsable del homicidio del menor

Recuerda Isadora que le recriminó el por qué estaba en ese lugar, pero de inmediato colgaron la llamada y más nunca volvió a saber de él. “Como a las 11:00 llamé a mi hija, que vive en Santa Rosa y le dije que el niño había salido a jugar y que no había regresado”.

Llegada la noche, la mujer “moría de la desesperación” al no saber nada de su hijo. Desde allí, cada día se ha convertido en una pesadilla, porque hoy 24 de diciembre, quizá, Diego estaría recibiendo el balón que tanto quería y que prácticamente le cambió la vida a la familia Valencia Camayo.