En el municipio de Guática, decenas de pequeños productores de leche y alimentos artesanales se encuentran al borde de la quiebra debido a las estrictas medidas impuestas por la Secretaría de Salud departamental. La situación genera preocupación en la comunidad rural, que ve afectado su sustento diario y la economía del campo.
Luis Gerardo Cañas Agudelo, un comerciante de productos lácteos, expresó su frustración ante la presión ejercida por las autoridades sanitarias. “Nos prohíben comprar leche cruda a los campesinos porque, según ellos, representa un riesgo para la salud. Si nos encuentran con estos productos, nos imponen multas de hasta 7 millones de pesos y cierran el establecimiento por 15 días. Esto está acabando el comercio local”, dijo.
La situación es crítica, ya que los campesinos, como Humberto Ramírez, dependen de la venta de leche y quesos para sobrevivir. “Aquí nadie se ha enfermado por tomar leche o comer queso. Nos hicieron pagar por las pruebas de brucelosis y tuberculosis en 2017, y ahora dicen que estamos libres de estas enfermedades, pero igual nos impiden vender nuestros productos. Es como si nos obligaran a abandonar nuestras fincas”, explicó.


Para productores, como Héctor López, la producción de leche y alimentos es una tradición que se ha mantenido durante décadas. “Toda la vida he tomado leche cruda, he comido queso, y aquí estoy, con más de 60 años y sin un solo problema de salud. Pero ahora, con las inspecciones, están destruyendo todo lo que hemos construido. No nos permiten trabajar ni vender nuestros productos como lo hemos hecho siempre”, afirmó.
Además de la pérdida económica, los productores destacan que estas medidas están afectando a toda la cadena productiva. “Si el campesino no puede traer su leche al pueblo, ¿qué va a pasar con el campo? Si se acaba el campo, se acaba la industria, el comercio, todo”, agregó Cañas.
COMERCIANTES EN PELIGRO
Los comerciantes locales también enfrentan dificultades para adaptarse a las nuevas normativas. La propietaria de una heladería, que depende de la leche producida en la región, comentó todo lo que se ha dificultado su trabajo, desde que iniciaron las inspecciones.
“Nos dicen que no podemos comprar leche cruda, pero comprar leche de bolsa es más caro. Los productos artesanales no tienen registro Invima porque son hechos aquí mismo en el municipio. Si no podemos trabajar con estos productos, ¿qué vamos a hacer?”, subrayó.
Los afectados señalan que no se oponen a las medidas de control sanitario, pero piden que las inspecciones sean justas y que se busquen alternativas viables para continuar con su labor.
Otra mujer confesó, que les habían impuesto una multa de $3.000.000 por vender leche natural en su negocio. Además, les recomendaron no vender arepas, ni pollo campesino. “Nos van a mandar a la ruina”, comentó.
“No estamos pidiendo que nos dejen vender productos en mal estado, pero si la leche está en buen estado, ¿por qué nos la prohíben? Hay familias que dependen de esto, y no solo los campesinos, sino también sus empleados”, afirmó Ramírez.
FUTURO DEL CAMPO EN RIESGO
La situación ha alcanzado niveles críticos, con más de 35 productores locales afectados y más de 100 empleados en riesgo de perder su trabajo. “Si seguimos así, el campo va a desaparecer. No hay jóvenes interesados en trabajar la tierra, y los pocos que quedamos estamos siendo llevados a la ruina por estas medidas”, lamentó uno de los productores.
Los campesinos y comerciantes hicieron un llamado urgente a las autoridades para que reconsideren las políticas actuales y busquen una solución que permita mantener la producción de alimentos artesanales sin comprometer la seguridad sanitaria, pero también sin destruir la economía local.
