El sector de La Pradera amaneció desolado por segundo día. Hoy todos están de luto y algunos recuerdan su última conversación con James Castrillón: “nos había dicho que esta semana cumplía años su esposa”, recordó una comerciante.
La Pradera es el sector comercial más importante de Dosquebradas, pero el asesinato del vigilante comunitario tiene a los vecinos tristes y preocupados por la inseguridad.
El adulto mayor, que durante unos 30 años había sido el cuidador y guardián de la zona, murió mientras trataba de evitar un atraco dentro de un restaurantes. Un delincuente ingresó a un establecimiento para robar una cadena de oro y terminó disparándole s James en medio de un forcejeo.
Nayibe Figueroa, vocera de los comerciantes de La Pradera, describió a Castrillón como “una persona muy noble y respetuosa” que siempre había sido un referente de seguridad en el sector.

“Él nunca se metía en problemas, siempre avisaba a la policía o a quien correspondiera cuando veía algo sospechoso. Lamentablemente, intentó detener a ladrón y lo que fue un acto de valentía, le costó la vida”, dijo Figueroa.
El asesinato de Castrillón ha generado una gran conmoción en la comunidad de La Pradera, que lo recuerda como un hombre familiar y respetuoso. “Tenía varios hijos y siempre los llamaba, todos los días”, recordó la mujer.
Los comerciantes de La Pradera están muy preocupados por el incremento de los robos en el sector y exigen medidas de seguridad más efectivas para proteger a los clientes y a los trabajadores.
“La Pradera es como un centro comercial a cielo abierto y aquí generamos fuentes de ingresos para unas 1.000 personas aproximadamente”, explico la comerciante
