El padre Darío Valencia continúa desaparecido y Noticias360 Digital conversó con el Obispo de Pereira, monseñor Rigoberto Corredor, sobre la vida del religioso. “Se conocieron en la Apía”, dijo sobre la relación con el principal sospechoso de su desaparición.
Julián Eduardo Cifuentes fue la última persona que compartió con el sacerdote. Un día antes, había comprado un vehículo que pertenecía a Valencia Uribe, una camioneta Subarú, aunque el dinero acordado nunca llegó a la cuenta bancaria, se supo recientemente.
El día 25 se habría visto con el párroco para cerrar la negociación, pero desde ese día, nadie volvió a ver al padre. Este sábado se cumplió un mes de la desaparición y se conocieron nuevos detalles.
“El padre estuvo de párroco en Apía. Me contó la familia, que allá conoció a este señor que aparece en los videos. De tal manera, que de allí viene la relación de con este señor; en el sentido, tal vez comercial, tal vez de intereses por los carros o de alguna actividad con él”, dijo el Obispo.
Monseñor dijo que luego de la presunta amistad, Cifuentes habría llegado a trabajar a Pereira. “No tenía el conocimiento sobre esa amistad. Nunca he hablado con esa persona. Los padres tienen sus amistades en libertad”, completó.
Durante la conversación, el Obispo confirmó que el sillín que faltaba dentro de la camioneta había sido encontrado con una cantidad “significativa de sangre”. Además, habló sobre el impacto de bala y los casquillos que se hallaron dentro del vehículo Nissan Frontier.
Tras consultar con otras fuentes, Noticias360 Digital pudo conocer que Julián Eduardo Cifuentes, el principal sospechoso de la desaparición forzada del padre Darío Valencia, tenía también entre su círculo de amigos a algunos personajes reconocidos de la política en Risaralda.
