Lina María Gómez Castrillón es una de las cientos de madres de Cartago que hoy sufren la tragedia de no tener a sus seres queridos, producto de la violencia que se vive en el pequeño municipio del norte del departamento del Valle del Cauca. A su hijo Nicolás Aristizábal Gómez lo hallaron muerto el pasado mes de agosto de 2023 en una laguna junto a Daniela Santiago Díaz.
Hoy tras casi un año de su desaparición aún no hay respuestas. No se sabe quiénes son los responsables del macabro asesinato, ni por qué lo hicieron. Sin embargo, la mujer de 41 años libra una enorme batalla para que se haga justicia por todos los desaparecidos entre 2023 y 2024.
Ahora forma parte de la Asociación Madres de Cartago, que reúne a unas 19 familias que han sufrido el dolor de perder a sus seres queridos, en medio del silencio de las autoridades, y después de que su único hijo, de 17 años, desapareciera el pasado 3 de junio de 2023 junto a Daniela, quien tenía la misma edad.
“Fueron dos meses y medio donde hicimos plantones, caminatas, velatón. Infinidad de cosas para poder llamar la atención del Estado, de la Fiscalía, la Policía y los entes públicos, ya que nunca tuvimos apoyo”, recuerda con tristeza Lina María.

En medio de una situación que se ha vuelto desagradablemente común en ese municipio, cuenta que la desaparición de menores de edad es “el pan nuestro de cada día”. Señaló que hay más desaparecidos, aproximadamente unos 25 desde el pasado año hasta el momento. “Y esto sólo de los casos que se conocen”, agregó.
LOS ASESINARON
En una conversación con Noticias360 Digital, Lina maría contó detalles del doble homicidio, que hasta el momento no se habían hecho públicos. El informe de la necropsia reveló que Nicolás tenía 18 heridas de arma blanca, mientras Daniela tenía ocho. Además, los cuerpos fueron mutilados.
Nicolás murió por las serias lesiones que le causaron las puñaladas que recibió entre el corazón y los pulmones, pero algo peor sucedió. Daniela, presuntamente, fue abusada sexualmente y todo ocurrió en presencia de su compañero.
UN ALLANAMIENTO
El mismo día que desaparecieron los adolescentes, la policía ingresó a la casa de Daniela Santiago y sólo hallaron niñas menores y a la madre de la joven. Según, los uniformados reconocieron que se habían equivocado de casa y posteriormente entraron a la residencia del frente, donde capturaron a tres integrantes de la organización criminal Los Flacos; entre ellos, a un hombre por el que ofrecían una recompensa de $200 millones.
Lo más sospechoso de este caso es que tres horas después del allanamiento, su hijo y Daniela desaparecieron. Habían quedado en encontrarse esa noche con unos amigos para ir a una Chiva Rumbera, pero entre las 08:00 y las 10:00 de la noche jamás contestaron sus celulares.
IRREGULARIDADES
Lina María cuenta que desde el momento que apareció la moto de su hijo hubo irregularidades. Los uniformados que hallaron el automotor violaron la cadena de custodia, porque lo primero que hicieron fue lavarla. De esa manera borraron todo tipo de pistas y huellas dactilares que, tal vez, pudieron mostrar algún indicio de quiénes se llevaron a los menores.
“Aquí lo único que se ha hecho es distorsionar la historia para entorpecer la investigación. Trataron de decir que Nicolás estaba metido en temas de microtráfico. También dijeron que Daniela tenía una cocina de tusi, que Nicolás le había roto los vidrios a un señor muy malo y que quería trabajar con la banda criminal de Los Flacos”, pero nada de esto tiene sentido.

A su juicio, cada madre conoce a su hijo y “sabe si está en cosas malas”. Ese mismo día en que desaparecieron, el joven le pidió 4.500 pesos. “No creo que un muchacho que se meta a vender drogas le pida dinero a su mamá, porque él dependía de mí para todo”.
Pero hay más, a Nicolás lo amenazó un policía el 18 de abril por una basura que el joven dejó en la calle. “Lo apuntó a él y a su amigo y les dijo que a no le importaba llevárselos”. Según Lina María, cinco días después del hallazgo de la motocicleta, al oficial lo trasladaron a otra ciudad.
EL HALLAZGO
De un número privado, habríanllamado al celular deJuan Pablo,el papá de Daniela, quien se dirigió a la laguna y ahí encontró uno de los cuerpos. La mujer contó que nunca contaron con el apoyo del exalcalde Víctor Álvarez y que los investigadoresdel CTI, en el lugar del hallazgo, dejó elementos que tal vez podían ser pruebas contundentes: una camisa roja y una mochila.
“Nosotras, las familias tenemos medidas cautelares, mediante un documento de 11 páginas que emitió la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), pero nadie nos brinda protección. Eso después que fuimos amenazados en un panfleto, en el que nos decían que éramos objetivos militares”, agregó.
Hoy las mismas familias, que sufren la pérdida de sus seres queridos, tuvieron que desplazarse a diferentes ciudades por temor. “Nos derrumbaron la vida, porque finalmente nosotros teníamos todo allí construido y salimos con una mano adelante y otra atrás; sin trabajo, sin saber qué camino coger. Y con los hijos desaparecidos y asesinados”.




