El vicepresidente del comité de cafeteros de Belén de Umbría y miembro destacado de la unión cafetera colombiana en Risaralda, Mario Yepes García, subrayó la importancia de defender la institución misma de la Federación Nacional de Cafeteros. Si bien reconoce su valor, también resalta la necesidad de una transformación total para eliminar la burocracia y garantizar que los recursos y beneficios lleguen equitativamente a los productores de café.
En una entrevista exclusiva con Noticias360Digital expuso una serie de desafíos que actualmente enfrenta el sector. Señaló, con preocupación, las disparidades salariales dentro de la Federación, donde altos ejecutivos ganan sumas exorbitantes mientras que los caficultores luchan por sobrevivir con ingresos mínimos.

“No es posible que un presidente de la Federación gane 120 millones mensuales y nuestros campesinos, que son los que producen, muchos de ellos viven en medio de la pobreza, endeudados para tratar de seguir adelante con sus fincas”, dijo.
En el departamento de Risaralda, a Yepes García se le reconoce como un defensor incansable de los derechos e intereses de los productores, y ahora presenta una visión detallada sobre los cambios necesarios para revitalizar la industria cafetera colombiana.
A su juicio, existe la necesidad urgente de mejorar los beneficios para los integrantes de los campesinos. Destaca la exigencia de un precio interno del café por encima de los 200.000 pesos por carga, así como la prohibición de la importación y el contrabando de café hacia Colombia, medidas vitales para garantizar una remuneración justa y proteger la economía interna del sector.
Otro aspecto crucial de la transformación propuesta es la elección de los miembros de la Federación por períodos más cortos. Argumentó que esta medida permitiría una mayor rotación y renovación en el liderazgo, evitando la complacencia y asegurando que los intereses de los caficultores sean representados de manera efectiva.

Además, destaca la necesidad de una mayor transparencia y rendición de cuentas dentro de la Federación para restaurar la confianza de los productores de café. Sin embargo, la lucha por la defensa institucional no es su única preocupación.
También aborda las amenazas externas, como la propuesta del gobierno del presidente Gustavo Petro de intervenir el Fondo Nacional del Café. Advierte sobre las consecuencias devastadoras que esto tendría para las cooperativas y los comités de cafeteros.
Para alcanzar estos objetivos, propone una serie de acciones concretas. En primer lugar, aboga por una mayor participación y representación de los caficultores en los procesos de toma de decisiones dentro de la Federación.
Esto, a su juicio, incluiría la implementación de mecanismos democráticos que garanticen una representación equitativa y una voz activa para todos los productores de café, independientemente de su tamaño o ubicación geográfica.
Además, enfatizó sobre la importancia de la educación y el empoderamiento de los caficultores. Propone programas de capacitación y asistencia técnica que ayuden a los productores a mejorar sus prácticas agrícolas, aumentar la productividad y diversificar sus fuentes de ingresos.
Esto, no sólo fortalecería la resiliencia de los caficultores frente a los desafíos económicos y climáticos, sino que también les permitiría aprovechar nuevas oportunidades en el mercado global.
Por otro lado, abordó la necesidad de promover la sostenibilidad ambiental en la industria cafetera. Propone incentivos para la adopción de prácticas agrícolas respetuosas con el medio ambiente, como la agricultura orgánica y la agroforestería. Esto no solo ayudaría a proteger los recursos naturales y mitigar el cambio climático, sino que también podría abrir nuevas oportunidades de mercado para el café colombiano, que cada vez más consumidores valoran la producción sostenible.
