La triste imagen que se difundió a través de redes sociales le dio la vuelta al mundo. Fati Dosso una mujer de 30 años, nativa de Costa de Marfil, murió junto a su pequeña hija Marie, de seis años, abandonadas en el desierto, en una desolada zona militarizada entre Túnez y Libia.
Sus cuerpos estaban bocabajo, parecía que buscaban refugiarse del sol. Las plantas de sus pies descalzas, quemadas por el calor. La fotografía es simplemente una dolorosa muestra del sufrimiento al que se enfrentan los migrantes abandonados.
El diario El Mundo señaló que en las últimas dos semanas, 25 personas perdieron la vida en esta frontera debido a una ola de expulsiones masivas desde Túnez hasta Libia. El lugar, ubicado más allá del cruce de Ras Ajdir, es inhóspito, con temperaturas que pueden superar los 50 grados y sin acceso a refugio, agua ni comida.
Según, las deportaciones comenzaron en julio, tras los enfrentamientos alentados por el odio racial impulsado por el presidente tunecino, Kais Saied. Entre los afectados, hay cientos de migrantes y refugiados subsaharianos, incluyendo menores y mujeres embarazadas, todos bloqueados en esta frontera.
De manera trágica, Fati y Marie se convierten en los rostros emblemáticos de esta crisis migratoria, dando visibilidad a la difícil situación que enfrentan muchas personas en busca de una vida mejor. La historia fue destacada por la red Refugees in Libya, que busca visibilizar estas terribles historias.
